
Pero el Getafe, por más que lo intentó, no pudo llegar al descanso con algún gol al igual que en el partido de ida, perdonó en la primera parte. La remontada se presumía imposible, o, como mínimo, muy complicada. Marcar al Sevilla dos goles en tres cuartos de hora y mantener la portería a cero parecía una empresa imposible.
Sin embargo, a veces las reglas están para romperlas, y el Getafe, que no perdió ningún tipo de mordiente en el vestuario, salió al césped a hincar el diente a los andaluces. Y lo logró. Después de cientos de acercamientos, curiosamente marcaron metiendo la más difícil, gracias a un remate de cabeza en escorzo de Roberto Soldado la escuadra madrileña quemo todas us naves cuando quedaban quince minutos. Una jugada aislada podría acabar con los planes conservadores de un Sevilla que tenía pinta de llegar a la final haciendo muy poca cosa. La intentó el Getafe, que la tuvo en las botas de Derek Boateng. El ghanés lanzó un zapatazo tremendo en el descuento que nuevamente con una gran intervención salvó Palop.
No hay comentarios:
Publicar un comentario