domingo, 4 de julio de 2010

IKER CASILLAS, EL "1" DEL MUNDIAL DE SUDAFRICA


Cuando Batres pitó el final del encuentro Íker Casillas se convirtió en un maniquí improvisado para los fotógrafos. Se arrodillo en el césped de Ellis Park, el mismo que Nelson Mandela levantó la Copa del Mundo de Rugby de manos de su capitán en un gesto triunfal contra el Apartheid. Un gesto sincero. Pleno de vitalidad. Un momento que llevaba esperando desde hace tiempo. Su trabajo fue decisivo para que España hiciese historia en un momento delicado para sus intereses.
Decía Del Bosque que es complicado lograr la unanimidad en la crítica. E Íker Casillas ha sido el centro de las críticas, la mayoría veladas, sirviéndose de una temática que es ajena al mundo del fútbol. Íker Casillas es el mejor portero del mundo. Y de los buenos no se puede dudar. Ayer resolvió el encuentro en una acción decisiva. Paró un penalti a Cardozo cuando peor estaba jugando la selección. Parada limpia. Acción de campeón. Sobredosis de adrenalina y de confianza. Volvió San Íker. Le hacía falta un acierto así. No para la galería que ahora plegará velas. Para sí mismo porque ha vivido demasiado tiempo en mitad de una tormenta inesperada. Ni levantó la voz ni enredó porque entendió que por encima de los detalles individuales está el bienestar del colectivo.
Ayer tampoco sacó pecho. No es su estilo. Al contrario. Tiró flores al Guaje. «David Villa decidió el partido. Su gol de carambola nos ha llevado hasta las semifinales. Tuvimos suerte, aunque también fallamos un penalti». Sobre el penalti y dos intervenciones decisivas casi pasó de puntillas. «Puede que fuese importante que parase un penalti. Lo bueno es que el equipo supo sacrificarse en un partido complicado. ¿La otra parada? Creo que antes se me había escapado cuando debía haberla detenido. No ha sido tan espectacular», añadió.
Casillas es un referente para esta selección. Un pilar, uno de los paraguas sobre el que se cobijan el resto de los internacionales. Ayer estaba contento, como también lo estaba su mentor José Manuel Ochotorena. El preparador de portero de la selección es su alma gemela en este tipo de campeonatos. Nadie mejor que él sabe la evolución del capitán. El hombre del discurso pausado ha sabido dar con la tecla idónea para que Casillas haya crecido de manera espectacular. Ha detenido dos penaltis en un Mundial. El primero en los octavos de final del Mundial de Japón y Corea ante Irlanda, a cuatro minutos del final. Una acción que sirvió para llegar a la prorroga y después a la tanda de penaltis, donde también fue decisivo.
Y no tiene librillo. Se deja guiar por la intuición. Como ya hiciese en la Eurocopa de Austria y Suiza, donde detuvo dos lanzamientos a los experimentados italianos en el cruce de cuartos.
Fuente: abc.com

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